Uno de los horrores menos conocidos de la Segunda Guerra Mundial

Ubicado justo detrás del famoso cartel ARBEIT MACHT FREI de la puerta de entrada al campo de concentración de Auschwitz se encontraba uno de los horrores menos conocidos de la Segunda Guerra Mundial: los burdeles para prisioneros.

 

El plan, concebido en octubre de 1941, por Heinrich Himmler tenía como objetivo aumentar la productividad de los prisioneros ofreciéndoles un sistema de bonificaciones, si trabajaban lo suficiente, serían "recompensados" con una visita al burdel del campo. Heinrich Himmler ordenó que se establecieran burdeles en los campos de concentración nazis alemanes en la Europa ocupada.

 

La primera "Casa de muñecas", como se las conocía, se creó un año más tarde, en 1942, en el campo de concentración nazi alemán de Mauthausen. A continuación se establecieron en Ravensbruk, Buchenwald, Dachau y Flossenburg, entre otros. En total hubo diez burdeles en campos de concentración. Dos de los más grandes estaban en el campo de concentración de Auschwitz, en la Polonia ocupada por los nazis alemanes, el burdel principal apodado "soplo" estaba justo detrás de la puerta de entrada en el Bloque 24, en el primer piso.

 

El hombre encargado de poner el plan en marcha fue el médico Siegfried Schwela, SS Hauptsturmführer (Oficial Superior, equivalente en otros ejércitos a Capitán). En una reunión con los otros médicos del campo, presentó su plan para el funcionamiento del burdel e instruyó al personal para asegurarse de que tanto los prisioneros estuvieran "limpios" y que las mujeres estuvieran esterilizadas y que sólo se pudiera utilizar la posición de misionero. También exigió que las SS vigilarían por las mirillas instaladas en las puertas de los cuartos para asegurarse de que las mujeres no pasaran más de 15 minutos con cada prisionero. Siegfried Schwela impuso estrictas leyes raciales, insistiendo en que sólo los hombres alemanes podían reunirse con mujeres alemanas y los hombres eslavos sólo podían reunirse con mujeres eslavas. Los judíos y los prisioneros de guerra ruso soviéticos les estaba prohibido tener contacto con las mujeres. Siegfried Schwela fue asesinado por la resistencia del campo antes de poner su plan en marcha, pero en agosto de 1943 y noviembre de 1943 ambos burdeles entraron en funcionamiento bajo el mando de Oswald Kaduk, SS-TV Rapportführer.

 

Las mujeres no judías eran invitadas a participar en un "trabajo ligero" con promesas de mejores condiciones de vida y mejores raciones de alimentos. Normalmente eran mujeres de unos 20 años. Las mujeres eran obligadas a tener relaciones sexuales con un promedio de entre 6 y 8 hombres cada día, 4 horas diarias de "trabajo", desde las 8 de la tarde hasta las 10 de la noche. También tenían que "trabajar" los domingos por la tarde. Hasta 21 mujeres prisioneras llegaron a "trabajar" en los burdeles de Auschwitz que se conocían como Sonderbauten (edificios especiales). Los prisioneros elegidos eran llamados a gritos en público durante los recuentos y eran llevados a la fuerza al burdel. A los prisioneros elegidos se les hacía un chequeo médico humillante y se les aplicaba una crema desinfectante en los genitales. Muy a menudo los prisioneros elegidos estaban demasiado débiles o enfermos físicamente para poder mantener relaciones sexuales.

 

Iga Bunalska de AUSCHWITZ Study Group ASG entrevistada por el Daily Mail dijo: Con la llegada de un nuevo transporte las SS buscaban mujeres para realizar un "trabajo ligero". Las mujeres se ofrecían voluntariamente para hacerlo. Algunas de ellas cambiaban de opinión cuando se enteraban de qué se trataba el "trabajo ligero", aunque muchas de ellas se quedaron. Si una mujer era bonita y saludable, los médicos los revisaban antes de ser aceptada y comenzar a trabajar en el burdel. Por supuesto, las mujeres no podían ser judías. A las mujeres se les daba un lugar cálido para vivir, cada una tenía su propia habitación con muebles bonitos. Se les daba comida adicional de la cocina de las SS, ropa lujosa y ropa interior que venía de los almacenes de los bienes robados a las personas que murieron en las cámaras de gas. Se les daba toda la atención médica que pudieran necesitar. Todo eso hizo mucho "más fácil" sobrevivir al campo. Los burdeles se abrían todos los días por la tarde/noche, después del recuento principal de esa hora. Cuando algunos prisioneros regresaban al campo después de un día duro de trabajo, había un gran contraste entre los prisioneros y la mujeres del burdel. Las mujeres del burdel podían ver a los prisioneros volver del trabajo: cansados, golpeados y ensangrentados".

 

Los testimonios de prisioneros encontrados por AUSCHWITZ Study Group ASG en el Museo Memorial Auschwitz-Birkenau muestran la reacción de los prisioneros a los burdeles y a las mujeres que trabajaron en ellos.

 

Un prisionero llamado Jozef Szajna recordó: "Los burdeles eran solo una parte de cómo las SS atormentaban a los prisioneros. Todos los que piensan que el Bloque 24 fue una especie de regalo dado a los prisioneros no saben nada de Auschwitz. Fue establecido para humillar a la gente. Era solo otro ejemplo del cinismo y crueldad del nazismo alemán. Los burdeles no eran nada inusuales. Eran solo otro crimen del Nacionalsocialismo alemán".

 

Otro prisionero, llamado Mieczyslaw Zając, dijo: "Todos estaban reunidos en la plaza de recuentos. El Lagerführer estaba muy orgulloso cuando entregó los primeros cupones para el recientemente abierto burdel en Auschwitz. Estaba leyendo los números en voz alta y les dio cupones a los prisioneros cuando todo el campo estaba mirando. Uno de los prisioneros recompensados de esta manera fue el profesor Henryk Mianowski, que estaba trabajando muy bien, estaba enseñando química. Tubo un gran problema al tratar de explicarle al Lagerführer que preferiría un trozo de pan o un poco más de sopa en lugar de ir al burdel". El Lagerführer en cuestión era el adjunto de Auschwitz, Hans Aumeier, SS Sturmbannführer (Oficial Superior, equivalente en otros ejércitos a Comandante). Se ganó la reputación de "brutal".

 

La prisionera Zofia Bator-Stepien recordaba cómo una niña fue obligada a trabajar en el burdel por la desesperación de una rebanada de pan. "Cuando anunciaron que estaban buscando voluntarios para un "trabajo ligero", se ofreció como voluntaria. Ella no sabía el tipo de trabajo que se suponía que debía hacer. Cuando el doctor terminó de revisarla, él la preguntó si tenía alguna idea de a dónde iría. Ella dijo que no, pero que le habían dicho que sería fácil y que conseguiría mucho pan. Entonces el doctor le dijo: este trabajo significa que tendrás contacto con hombres por lo que te realizaré una pequeña operación para asegurarte de que nunca quedes embarazada. Piénsalo bien, aunque te da va a dar la oportunidad de sobrevivir a Auschwitz, aún eres muy joven, es posible que quieras ser madre en el futuro y no será posible. Ella le dijo: que no le importaba ser madre, ella sólo quería un poco de pan".

 

Otros testimonios revelan las marcadas diferencias entre las mujeres que trabajan en los burdeles y de las otras prisioneras comunes.

 

Zofia Bator-Stepien recordaba también: "Estaba mirando a una niña. Ella tenía un hermoso peinado, sus cejas y sus pestañas estaban teñidas, llevaba una hermosa camisa azul con encaje negro y una túnica azul". Ella llevaba zapatos de tacón alto. Caminaba de manera muy seductora por el bloque y el jefe del bloque la llevaba a la cama. Ella fue tan increíble para nosotros. ¿Una mujer usando maquillaje en Auschwitz?". Después de un par de días de descanso, nos dijo que incluso podían llegar a trabajar en el burdel hasta nueve meses por lo menos. Estaba muy molesta cuando la despidieron, a pesar de que les rogó para que no lo hicieran.

 

Wilhelm Brasse, fotógrafo del estudio fotográfico de Auschwitz, dijo: "Cuando las mujeres fueron llevadas al Bloque 24, el Departamento Político me ordenó que las fotografiara. Entraban riendo y relajadas. Todas eran muy bonitas. Estaban bromeando y riendo frente a la cámara de fotos. Ocho de ellas eran polacas y siete de ellas eran alemanas. Les estaba hablando y estaban llenas de esperanza. Tenían esperanza, ese "trabajo ligero" les dio esperanza. Las mujeres polacas eran más bonitas. Las alemanas eran gordas y rubias. Las polacas eran delgadas y atractivas".

 

No solo los prisioneros tenían acceso a las mujeres del burdel. Aunque los guardias y oficiales de las SS tenían prohibido tener relaciones con no alemanes, muchos aprovecharon el burdel.

 

Iga Bunalska, dijo también que: "Estaba prohibido que los alemanes usaran los burdeles debido a las Leyes de Núremberg establecidas por los nazis alemanes. Sin embargo, sabemos a ciencia cierta que había SS en Auschwitz que usaban el burdel, no sólo soldados alemanes, porque había muchos que venían de diferentes países que servían en las SS, ucranianos, bielorrusos, etc... Parece ser que los SS usaban el burdel con bastante frecuencia, ya que en muchos testimonios se pudo encontrar información sobre el hecho de que las mujeres de los burdeles recibieron las últimas noticias sobre el frente y la situación de la guerra. Por supuesto, lo estaban haciendo ilegalmente, probablemente sobornando a Oswald Kaduk, quien estaba a cargo del burdel.

 

Después de terminar su trabajo en los burdeles, algunas de las mujeres fueron nombradas funcionarias del campo y algunas sobrevivieron a la guerra. Pero poco se sabe sobre lo que les sucedió y muy pocas hablaron sobre su experiencia.

 

Iga Bunalska, dijo: "Trabajar en el burdel les dio la oportunidad de vivir. Sé que ahora lo pensamos desde una perspectiva diferente, pero para muchas de ellas se trataba de una elección muy simple: era el burdel y la supervivencia o las cámaras de gas en Birkenau y la muerte".

 

Los burdeles de Auschwitz se cerraron en enero de 1945 cuando el campo fue evacuado casi en su totalidad para escapar del avance del Ejército Rojo soviético.

 

En la parte trasera del cementerio de Oświęcim estaba otro de los burdeles. Por detrás pasaba la línea de tren que iba hasta el área del lugar de recepción de Auschwitz III-Monowitz. En la foto en blanco y negro, de Mirosław Ganobis, puede verse un barracón de prisioneros del Lager II: Buchenwald tomada desde el interior del cementerio. La imagen moderna (en el recuadro) es adonde estaba el burdel y cómo se ve hoy en día. AUSCHWITZ Study Group ASG

 

Los burdeles para soldados (Soldatenbordell)

Los burdeles para soldados (Soldatenbordell) fueron instaurados por el Tercer Reich durante Segunda Guerra Mundial en muchas partes de la Europa ocupada para el uso de sus soldados. Los burdeles en la Europa Occidental ocupada eran a veces instalaciones de burdeles ya existentes. A menudo los burdeles funcionaban en hoteles confiscados que eran protegidos por la propia Wehrmacht. Hasta 1942, había alrededor de unos 500 burdeles para soldados en la Europa ocupada por la Alemania nazi. Estas instalaciones eran usadas principalmente por los soldados de viaje y por aquellos que eran retirados del frente de combate. En septiembre de 1941, el Mariscal de Campo Walther von Brauchitsch llegó a sugerir la visita semanal de obligado cumplimiento para todos los soldados más jóvenes para evitar así los "contactos" entre ellos. 

 

Junto con los burdeles de los campos de concentración y de exterminio nazis alemanes, según registros, al menos unas 34.000 mujeres europeas fueron forzadas a ejercer la prostitución durante la ocupación nazi alemana de Europa. En muchos casos, en la Europa Oriental, las mujeres que trabajaban en los burdeles eran secuestradas por del ejército nazi alemán o la policía en las calles de las ciudades durante la ocupación de estas.