Pacto del Eje

El 27 de septiembre de 1940, ya iniciada la Segunda Guerra Mundial, la Alemania nazi, la Italia de Benito Mussolini y el Imperio del Japón firmaron el Pacto del Eje o Pacto Tripartito, con ello el Imperio del Japón se sumaba al Eje Roma-Berlín, cuyo nombre oficioso sería Eje Berlín-Roma-Tokio.

 

Se firmo en la embajada japonesa en Berlín por Adolf Hitler, Galeazzo Ciano y Saburō Kurusu, representando a la Alemania nazi, a la Italia fascista de Benito Mussolini y al Imperio del Japón, respectivamente. Este pacto constituyó una alianza militar entre estas naciones que les obligaba a ayudarse mutuamente en caso de guerra y la creación oficial de las Fuerzas del Eje o el Eje, opuestas a las Fuerzas Aliadas o los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. El Imperio del Japón quedó liberado del compromiso de atacar a la Unión Soviética ya que deseaba estar libre para poder actuar contra de los Estados Unidos.

 

En los siguientes meses y año se fueron adhiriendo al Pacto del Eje: Hungría (20 de noviembre de 1940), Rumanía (23 de noviembre de 1940), la República Eslovaca Independiente (24 de noviembre de 1940), Bulgaria (1 de  marzo de 1941), Yugoslavia (25 de marzo de 1941) y el Estado Independiente de Croacia (15 de junio de 1941). Hungría, Rumanía y Bulgaria para recibir territorios en los Balcanes, y Yugoslavia para evitar ser invadida. La adhesión de Yugoslavia provocó un golpe de estado en Belgrado dos días después. La Alemania nazi y la Italia fascista de Benito Mussolini (con asistencia húngara, rumana y búlgara) respondieron invadiendo Yugoslavia y dividiendo al país.

 

La reacción de los países occidentales ante estos acuerdos fue completamente nula. Los Estados Unidos, tras la Primera Guerra Mundial, había optado por la neutralidad, Francia, la principal interesada en desmantelar el nuevo orden establecido, no contó con el apoyo suficiente del Reino Unido.

 

La Sociedad de Naciones (SDN), teóricamente el organismo que debía garantizar el orden pacífico en el Mundo, al carecer de medios militares disuasorios, nada pudo hacer para frenar la escalada de pactos que condujeron a la guerra.