La familia Ovitz, superviviente de Auschwitz

Los orígenes de la familia Ovitz se remontan a la segunda mitad del siglo XIX, siendo Shimshon Eizik Ovitz el ancestro primigenio. Era un artista itinerante natural de Rozavlea, una localidad del distrito de Maramures, la parte norte de Transilvania, en Rumanía. Shimshon Eizik Ovitz, además era judío y como tal tenía una doble condición: por un lado, el prestigio de ser rabino; por otro, la consideración de badchen, palabra utilizada en hebreo para designar a los comediantes que entretenían a los invitados en las bodas. Si bien literalmente badchen significa bufón, en realidad el término hacía referencia más bien a un animador, un cómico verbal que contaba chistes ingeniosos al estilo de los monologuistas actuales, lo que envolvía ese oficio en cierto prestigio; de hecho, cuando en 1661 el Concilio de Vilna prohibió a los cómicos judíos ejercer su actividad, la figura del badchen quedó dispensada de esa medida. Actualmente todavía hay quien asume ese papel durante la celebración del Purim, por ejemplo.

 

Pero Shimshon Eizik Ovitz tenía otra singularidad, en este caso física: padecía enanismo, causado por un trastorno óseo denominado pseudoacondroplasia. Se desarrolla desde el nacimiento o a partir de los dos o tres años de edad y consiste en un crecimiento insuficiente de las extremidades debido a la mutación de un gen, presentando también valgo (curvatura de las piernas), braquidactilia (dedos cortos), deformidad en caderas, rodillas y columna vertebral. El resultado es una estatura media de 1,20 m en varones y 1,16 m en mujeres, si bien el cráneo suele permanecer normal y, por tanto, también la inteligencia. 

 

Todo esto no le impidió a Shimshon Eizik Ovitz encontrar esposa dos veces y ambas de estatura normal. La primera fue Brana Fruchter, con la que tuvo dos hijas con pseudoacondroplasia: Rozika y Franzika. Más tarde se volvió a casar con Batia Bertha Husz, también normal, y tuvieron ocho hijos: cinco con enanismo, como Avram, Freida, Micki, Elizabeth y Piroska (Perla) y tres sin alteración genética, caso de Sarah, Leah y Arie. En esa época -y hasta hace poco- el físico de aquella gente les abocaba a una vida de titiriteros ambulantes. Shimshon Eizik Ovitz murió en 1923 pero la familia continuó esa tradición. Formaban una compañía llamada La Lilliput Troupe y viajaban de localidad en localidad por el Centro de Europa para ofrecer actuaciones musicales; hoy en Rumanía, mañana en Hungría, pasado en Checoslovaquia. Ayudaba el que eran políglotas y no cantasen sólo en rumano y yidis sino también en alemán, ruso y húngaro.

 

Los niños con pseudoacondroplasia eran los que interpretaban sobre el escenario: Rozika y Franzika el violín; Avram escribía los guiones, actuaba y llevaba la gerencia; Freida el címbalo; Micki el violonchelo y el acordeón; Elizabeth la batería; Piroska (Perla) tocaba el ukelele. No obstante, al acabar las giras retornaban a su hogar en Maramures. Los hermanos normales permanecían entre bambalinas dedicándose a las cuestiones técnicas: tramoya, iluminación y vestuario.

Ésa fue su vida, más o menos plácida, durante los años treinta. Pero entonces comenzó la Segunda Guerra Mundial. Hungría, aliada del Eje, se adueñó de Transilvania en septiembre de 1940 y las nuevas leyes raciales prohibieron a los artistas judíos actuar. De alguna manera, los Ovitz se las arreglaron para conseguir documentos que omitían su condición de judíos, de manera que siguieron con su vida normal con sus actuaciones ambulantes durante cuatro años. El 12 de mayo de 1944 todos los miembros de la familia, incluidos los cinco no enanos, fueron detenidos y deportados al campo de concentración y de extermino nazi alemán de Auschwitz. No todos llegaron vivos porque Arie, uno de los hermanos de estatura normal, pudo escabullirse, aunque luego lo capturaron de nuevo y lo ejecutaron.

 

Los Ovitz llamaron la atención del oficial de las SS que se encargaba de controlar la llegada de los transportes, no sólo por su enanismo y su número, eran 7, sino también porque bajaron del vagón ataviados elegantemente, ya que habían sido arrestados en plena función. El oficial de las SS se lo notificó inmediatamente a Josef Mengele quien llevaba aproximadamente un año destinado allí y no se limitaba a su función de supervisar cuestiones de salud sino que solía investigar en diversos temas relacionados con la biología humana. Josef Mengele investigaba con personas que presentaban alguna "anomalía física": heterocromía (ojos con iris de diferente color), jorobados, obesos, gemelos, los enanos entraban también en esa categoría, sólo que eran más difíciles de encontrar. Y de pronto tubo la suerte de contar con una familia completa de un solo golpe, con el interés añadido de que algunos miembros no lo habían heredado, lo que facilitaba los análisis comparativos.

 

Por tanto los separó del resto, junto a otras dos familias que mintieron al asegurar que eran parientes (los Ovitz no dijeron nada), garantizando así sus vidas y unas condiciones en su estancia bastante más confortables que las de los demás: viviendas construidas ex profeso donde se las pudiera controlar continuamente, mejor salubridad, ropa de cama, vestuario propio, un trato menos inhumano, alimentación adecuada, hasta pudieron conservar el pelo. Incluso mandó instalar una guardería para los más pequeños, que inocentemente le llamaban “tío” por su afabilidad; más de una vez actuaron para él. En una ocasión, contó Piroska (Perla), Josef Mengele en persona los sacó de la cámara de gas, a donde los llevaron por error, en el último minuto. Ahora bien, aquella era la cara amable de la moneda. La otra estaba en las espeluznantes pruebas a que eran sometidos: extracción de médula ósea, sangre, dientes y pelo para buscar los mecanismos de la herencia, aplicación de productos químicos en ojos y oídos, exámenes ginecológicos extremadamente dolorosos. El Ovitz más joven de la familia, Shimshon, hijo de uno de los miembros sin enanismo, no se libró de esos manejos pese a que sólo era un bebé de dieciocho meses. Algunos experimentos fueron filmados por el propio Josef Mengele pero la película se perdió y únicamente quedan los testimonios de los supervivientes o de sus ayudantes. De ahí procede el curioso relato que indica que los demás presos daban por muertos a los Ovitz porque no volvieron a verlos, cuando en realidad era que resultaba difícil saber nada de ellos porque o estaban en el laboratorio o en sus habitáculos; a veces ni eso, pues Josef Mengele los llevaba consigo a sus conferencias científicas.

 

Dentro de lo malo, no todos los enanos tuvieron tanta suerte; otros también fueron carne de experimentación pero terminaron muertos por tratarse de individuos aislados frente a toda una familia que, en palabras del propio Josef Mengele, le daría trabajo para 20 años. El 27 de enero de 1945 el campo de concentración y de exterminio nazi alemán de Auschwitz fue liberado por el Ejército Rojo soviético. Josef Mengele había sido trasladado al campo de concentración nazi alemán de Gross-Rosen, diez días antes.

 

La familia sobrevivió al completo. Fueron evacuados a un campo de refugiados de la Unión Soviética, donde permanecieron tres años. Después, decidieron retornar a su tierra, Rumanía; siete meses tardaron, al hacer la ruta a pie, para encontrar que su casa ya no existía, así que se trasladaron a Sighet y luego a Bélgica hasta que en 1949, con la proclamación de independencia del Estado de Israel el año anterior, en 1948, emigraron allí. Se instalaron en Haifa y retomaron su actividad artística con exitosas giras que mantuvieron seis años, hasta su retiro en 1955; algunos de sus números se basaban en su dramática experiencia en Auschwitz. La familia se perpetuó por vía masculina, ya que las mujeres tenían una pelvis demasiado pequeña para quedar embarazadas, de ahí que tendieran a nacer niños sin pseudoacondroplasia. No obstante, y pese a la dureza de sus vidas, algunas fueron muy longevas: Rozika, la mayor, murió en 1984 con 98 años mientras que Franzika murió con 91; Piroska (Perla) Ovitz (Rozavlea-Rumanía, 10 junio de 1921 - Haifa-Israel el 9 de septiembre de 2001 - 80 años) (A-5.087), fue la última en morir de las que tenían enanismo.