Batalla del Dniéper

El 26 de agosto de 1943, daba comienzo la Batalla del Dniéper durante la Segunda Guerra Mundial. Esta considerada como una de las batallas más grandes de la Historia de la Humanidad movilizando unos cuatro millones de soldados y extendiéndose sobre un frente de 1.400 kilómetros. Es la batalla con más bajas de la Segunda Guerra Mundial, con unas pérdidas estimadas en un millón de soldados. Sin embargo, no es la más sangrienta, ya que esta fue la Batalla de Stalingrado.

 

Durante la Batalla de Dniéper que duró cuatro meses, hasta el 23 de diciembre de 1943, la orilla sur del río Dniéper fue liberada de la presencia nazi alemana por el Ejercito Rojo soviético, que atravesaron el río y crearon varias cabezas de puente sobre su orilla norte, recuperando de esta manera la ciudad de Kiev, que estaba bajo ocupación nazi alemana desde el verano de 1941.

 

En respuesta a la Batalla de Kursk y a la contraofensiva del Ejército Rojo soviético, a mediados de agosto de 1943, Adolf Hitler y el Alto Mando del Ejército (Oberkommando des Heeres - OKH) comprenden que no pueden más que esperar contener la avalancha ofensiva del Ejercito Rojo soviético, apoyándose en sus líneas fortificadas. Adolf Hitler pide al Grupo de Ejércitos Sur que mantenga, cueste lo que cueste, las posiciones establecidas sobre la orilla norte del río Dniéper. Las pérdidas sufridas por el ejército nazi alemán en la Batalla de Stalingrado, la Operación Saturno y la Batalla de Kursk, y la siguiente contraofensiva del Ejercito Rojo soviético, hacen que sólo pueda plantearse una actitud defensiva en el Frente Oriental, esperando que el Ejercito Rojo soviético se estrellase contra las líneas defensivas nazis alemanas sufriendo graves pérdidas, lo que, unido a la esperanza de que se produjesen fricciones entre la Unión Soviética y los Aliados, y forzara a la Unión Soviética a pedir una paz por separado. Esta situación exigía que el Alto Mando del Ejército (Oberkommando des Heeres - OKH) nazi alemán renunciara definitivamente a campañas tipo Blitzkrieg (guerra relámpago) para vencer a los rusos soviéticos y eligiera una táctica de guerra de desgaste.

 

Iósif Stalin se obstinó en recuperar las regiones ocupadas por los nazis alemanes, mientras la Stavka (Cuartel General de las Fuerzas Armadas) ruso soviéticas iniciaba planes para lanzar ofensivas contra las líneas nazis alemanas antes que pudieran constituir una sólida barrera defensiva. La rica zona industrial de Ucrania, con una considerable población, e importantes recursos agrícolas y mineros, facilitaba la elección de la Stavka para llevar el peso de la ofensiva al sur.