Tratado de Versalles

El 28 de junio de 1919, se firmaba el Tratado de Versalles, tratado de paz firmado a la finalización de la Gran Guerra o Primera Guerra Mundial en la ciudad de Versalles (Francia) en la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles, casi cinco años después del Atentado de Sarajevo en el que fue asesinado el Archiduque Francisco Fernando de Austria, lo que precipitó la declaración de guerra de Austria contra Serbia y que desencadenó este conflicto bélico.

 

Las negociaciones duraron más de seis meses a pesar de que el armisticio fue firmado el 11 de noviembre de 1918. El Tratado de Versalles entró en vigor el 10 de enero de 1920. Entre todas las disposiciones del Tratado de Versalles, una de las más importantes y controvertidas era la que estipulaba que Alemania y sus aliados aceptasen toda la responsabilidad moral y material de haber causado la guerra por lo cual deberían desarmarse, realizar importantes concesiones territoriales y pagar enormes indemnizaciones económicas a los países vencedores.

 

El Tratado de Versalles estableció la creación de la Sociedad de Naciones para intentar arbitrar en las disputas internacionales y evitar futuras guerras. Se prohíbe el ingreso de Alemania en la Sociedad de Naciones.

 

El Tratado de Versalles empezó a no ser cumplido a partir de 1922 y fue ampliamente violado por Alemania con el nombramiento de Adolf Hitler como Canciller el 30 de enero de 1933. Las condiciones impuestas en el Tratado de Versalles fueron utilizadas por el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán o Partido Nazi para alcanzar el poder y como pretexto para su política expansionista posterior dando lugar a la Segunda Guerra Mundial.

 

Armisticio

En la madrugada del 11 de noviembre de 1918, en un vagón de tren en el bosque de Compiègne, los representantes de las potencias aliadas firmaron el Armisticio con Alemania. El hecho ponía fin a la Primera Guerra Mundial, ya que el Imperio Alemán fue la última de las Potencias Centrales en rendirse, previamente lo habían hecho Bulgaria, el Imperio Otomano y el Austro-Húngaro. Durante cuatro años y tres meses de guerra los contendientes movilizaron a más de sesenta y cinco millones de hombres y se produjeron más de nueve millones de muertos en los campos de batalla, a los que hay que sumar seis millones y medio de inválidos de guerra, más de cuatro millones de viudas y el doble de huérfanos.