La fuga más atrevida de prisioneros en Auschwitz

El sábado 20 de junio de 1942, el guardia de las SS que custodiaba el puesto de control de salida de la zona del campo Auschwitz estaba en su puesto, a la altura de él paró un coche oficial y en el interior había cuatro miembros de las SS, uno de los cuales, abrió la puerta y mostrando las insignias del uniforme para mostrar que era un superior a él, le gritó en alemán: “¿Estás durmiendo o qué? ¡Abre, que te voy a despertar yo, si tú no puedes!”. Aterrorizado, el guardia de la puerta dio un salto y levantó la barrera permitiendo que el coche saliera. El coche se alejó a toda prisa. Si el guardia hubiera mirado más de cerca, habría notado algo extraño, los hombres sudaban y su rostros estaban pálidos por el miedo. Lejos de ser miembros de las SS como él, eran prisioneros polacos con uniformes, armas y munición robada de las SS que acababan de protagonizar una de las fugas más atrevidas en la historia de Auschwitz. Quien preparó el plan era un miembro de los Boy Scouts que convirtió el lema de “siempre listos” en su salvavidas, él era Kazimierz Piechowski (Rajkowy, 3 de octubre de 1919  –  Gdańsk, 15 de diciembre de 2017 - 98 años) (918). 

 

Cuando comenzó la ocupación nazi alemana de Polonia el 1 de septiembre de 1939, el movimiento de los Boy Scouts fue visto por los nazis alemanes como un símbolo del nacionalismo polaco y como un fuerte candidato a formar parte de la resistencia. Los Boy Scouts eran asesinados en las calles o enviados a campos de concentración.

 

Kazimierz Piechowski:"Cuatro días después de declararse la guerra los nazis alemanes llegaron a mi ciudad, Rajkowy. Empezaron a disparar a los Boy Scouts. Yo sabía que tarde o temprano también me iban a matar, así que decidí huir"

 

Trato de escapar a través de la frontera húngara, pero le capturaron y tras pasar por varias cárceles finalmente fue enviado a Auschwitz. Allí tuvo que trabajar entre 12 y 15 horas diarias para la ampliación del campo, que no era lo suficientemente grande como para albergar a los miles de prisioneros que llegaban como consecuencia de las detenciones masivas en todas las partes de Europa. También tuvo que trabajar recogiendo los cadáveres de sus compañeros tras las ejecuciones.

 

Kazimierz Piechowski:"A veces eran 20 al día. A veces eran 100. A veces eran más. Hombres, mujeres y niños”. 

 

Sin embargo, él nunca pensó en escapar hasta que el nombre de un amigo suyo apareció en una lista negra. Se trataba de Eugeniusz Bendera (8.502) que era un mecánico cualificado que trabajaba en los talleres del campo. Planificaron entonces escaparse. La doble valla que rodeaba el campo estaba cubierta de alambre de púas electrificado y había guardias vigilando cada pocos metros. Tendrían que salir caminando por la puerta principal por debajo del cartel de “ARBEIT MACHT FREI”. Kazimierz Piechowski trabajaba en un lugar cercano al campo adonde se almacenaban uniformes de las SS, armas y municiones, y al mismo tiempo, próximo a los garajes. Si lograban salir por la puerta principal, entonces se harían con los uniformes de las SS, armas y municiones e irían a los garajes y tomarían un vehículo. El plan ya estaba en marcha, pero no era suficiente. Necesitaban dos personas más para formar un "comando" y salir por la puerta sin levantar sospechas y para que ningún prisionero sufriera las consecuencias de su huida. Lograron convencer a Stanisław Gustaw Jaster (6.438), un Teniente Primero de Varsovia y a Józef Lempart (3.419), un sacerdote de Wadowice. Nunca fueron capturados.

 

Kazimierz Piechowski revivió su encierro a lo largo de todos los años de su vida en sus pesadillas. Escribió dos libros sobre su experiencia y trató de asegurarse de que nadie olvide jamás lo que ocurrió en Auschwitz.

 

Kazimierz Piechowski:“Soy un Boy Scouts. Tengo que cumplir con mi deber, y estar alegre y feliz. Y seré un Boy Scouts hasta el final de mi vida”.

 

La historia de la más increíble, atrevida y espectacular fuga que sucedió en Auschwitz el 20 de junio de 1942. Kazimierz Piechowski junto con tres compañeros crearon un plan de fuga que evitaría la ejecución de otros compañeros en el campo. Este plan incluía el robo de uniformes y armas de las SS y un automóvil. Marek Tomasz Pawłowski, el autor, también nos presenta la vida de Kazimierz Piechowski después de su fuga, cuando estuvo en las filas del Ejército Nacional donde luchó hasta el final de la guerra, y por lo que fue condenado a 10 años de prisión. Entre estos sucesos trágicos, también hay lugar para mostrar la felicidad que llegó a conocer nuestro héroe: su pasión por los viajes y la vida.


-El DVD se puede comprar en las librerías que hay en el Museo Memorial Auschwitz-Birkenau-

 

Kazimierz Piechowski estaba presente cuando el 29 de julio de 1941, en uno de los recuentos en el bloque 14 (actualmente el 17) del campo de concentración de Auschwitz se detecto que el prisionero Zygmunt Pilawski (14.156) se había escapado. Karl Fritzsch, el SS Hauptsturmführer (Oficial Superior, equivalente en otros ejércitos a Capitán), como castigo, condenó a 10 prisioneros a morir de hambre. Franciszek Gajowniczek fue uno de los seleccionados. Maximiliano Kolbe escuchó a Franciszek Gajowniczek llorar y gritar de agonía sobre el destino de su familia: "Pobre esposa mía, pobres hijos míos, ¿Qué harán?". Cuando se completó la selección, Maximiliano Kolbe dio un paso adelante y se dirigió a Karl Fritzsch pidiéndole morir en el lugar de Franciszek Gajowniczek. "Me gustaría ocupar su lugar porque tiene esposa e hijos". Tras una breve discusión con Maximiliano Kolbe, Karl Fritzsch aceptó el cambio, especialmente cuando descubrió que Maximiliano Kolbe era un sacerdote católico. "Soy un sacerdote católico polaco y estoy ya viejo".

 

Stanisław Gustaw Jaster, en el momento de la fuga llevaba consigo un informe que había escrito  Witold Pileckiel "Voluntario de Auschwitz", para el Cuartel General de la Armia Krajowa (AK).