Orden sobre las demoliciones en el territorio del Reich

El 19 de marzo de 1945, Adolf Hitler firmó la Orden sobre las demoliciones en el territorio del Reich (Befehl betreffend Zerstörungsmaßnahmen im Reichsgebiet) para la inutilización de las infraestructuras y así impedir el avance de los Aliados. Esta Orden fue una de las normas jurídicas que los nazis alemanes utilizaron para aplicar la política de tierra quemada casi al final de la Segunda Guerra Mundial. 

 

En el año 1944 los nazis alemanes van asumiendo que se está perdiendo la guerra. En junio de 1944 empieza la Batalla de Normandía. Al mismo tiempo, el Ejercito Rojo soviético estaba cada vez más cerca de Alemania. A comienzos de 1945 ya no había ninguna posibilidad de victoria. La desesperación de Adolf Hitler era cada vez mayor. Ante esta situación tomó una de las medidas más absurdas de todo su gobierno, la firma de la Orden sobre las demoliciones en el territorio del Reich. El supuesto beneficio militar en que se fundamentaba esta Orden fue utilizado simplemente como una excusa, ya que Adolf Hitler había llegado a la conclusión de que el pueblo alemán había perdido su derecho a la existencia al haber sido derrotado, ahora debía resignarse y afrontar las consecuencias. Lejos de culparse a sí mismo de sus decisiones militares equivocadas creía que era la debilidad de los alemanes la que había llevado a perder la guerra. Por eso creía que el país y sus gentes se merecían este castigo.

 

La Orden sobre las demoliciones en el territorio del Reich se renombró más tarde como Orden Nerón, tuvo como origen la actitud que se atribuye al emperador romano Nerón en el año 64 d.C. durante el Gran incendio de Roma. Según la tradición el emperador Nerón ordenó quemar Roma en un ataque de megalomanía. Creía necesario renovar completamente la ciudad. Para evitar que le acusaran directamente a él de esta locura decidió culpar a los cristianos.

 

El objetivo de Adolf Hitler, a diferencia del emperador Nerón, no era sólo el de destruir o quemar ciudades enteras. Quería volar todas las infraestructuras estratégicas en aquellos territorios que todavía fueran alemanes y que estuvieran a punto de ser tomadas por los Aliados. Había que evitar a toda costa que los Aliados ocuparan cualquier edificio que les pudiese ayudar para avanzar en la guerra. Además con la voladura de infraestructuras como puentes, industrias, edificios, calles, etc... buscaban retrasar lo más posible la derrota. Resulta especialmente curioso que Adolf Hitler considerara que incluso las ciudades de Alemania, a la que supuestamente amaba, debían desaparecer bajo el fuego. Esta decisión la tomó ya al final. Algunos altos cargos militares nazis, cansados de los delirios de Adolf Hitler, se negaron a cumplir esta Orden. En otros casos fue simplemente porque no daba tiempo para dinamitar y quemar las ya de por sí destruidas ciudades europeas. Debido a esto se pudo conservar en gran medida el patrimonio europeo. Incluyendo el alemán que podría haber supuesto el destrozo total de sus innumerables museos. La Orden fue un fracaso rotundo.

 

Un grupo de soldados nazis alemanes a las afueras de Wrocław, marzo de 1945. La ciudad de Wrocław fue sitiada por el Ejercito Rojo soviético desde febrero de 1945 hasta el final de la guerra en Europa a principios de mayo de 1945.