Disolución de la Unión Soviética

La Disolución de la Unión Soviética o la URSS fue la desintegración del gobierno central y las estructuras políticas federales de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) creada en el año 1922 hasta el 25 de diciembre de 1991 (69 años), y que culminó con la independencia de las 15 repúblicas que la componían, proceso que se llevó acabo entre el 11 de marzo de 1990 y el 25 de diciembre de 1991. 

 

Con el fin de dejar a un lado el estancamiento de la economía soviética, el Jefe del Estado de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en aquel momento, Mijaíl Gorbachov (de 1988 a 1991), inició un proceso de apertura política conocido como glásnost y de reestructuración económica conocida como la perestroika en el que había sido un estado totalitario unipartidista.

 

El Otoño de las Naciones de 1989 llevó a la caída de los "estados socialistas aliados" a la Unión Soviética, el llamado Bloque del Este. La agitación política que comenzó tiempo atrás en Polonia, condujo a una oleada de revoluciones en la República Democrática Alemana (RDA/DDR), Checoslovaquia, Hungría y Bulgaria.  Rumanía fue el único país del Bloque del Este que derrocó violentamente a su régimen y ejecutó a su jefe de estado. Todo esto incrementó la presión sobre Mijaíl Gorbachov para implementar una mayor democracia y autonomía para las repúblicas constituyentes de la URSS. El Otoño de las Naciones de 1989 cambió de manera considerable el equilibrio del poder en el mundo y marcó junto con la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), el estado socialista más grande del mundo, el final de la Guerra Fría.